jueves, 28 de agosto de 2025

NO-FILMS

Zama

Antonio Di Benedetto (Mendoza, MZ, 1922 / Buenos Aires, 10.10.1986) nunca tuvo suerte en el cine. Su primer contacto lo estableció en 1959, en Alamos talados, cuando adaptó con Abelardo Arias y el director Catrano Catrani la novela del primero, aunque el film pasó con más pena que gloria. El segundo fue peor aún, ya que una versión de su cuento El juicio de Dios debió interrumpir el rodaje iniciado en octubre 1979 con dirección de Hugo Fili, y lo mismo ocurrirá con el tercero, Zama. Sólo después de su fallecimiento sus textos se convertirán en imágenes: Chiquilines (Mario Mittelman, 1988), Los suicidas (Juan Villegas, 2004-2005), Aballay –El hombre sin miedo– (Fernando Spiner, 2009), Zama (Lucrecia Martel, 2015).

   Su novela Zama fue codiciada poco después de su publicación (1956) por el realizador Román Viñoly Barreto. También Alfredo Mathé quiso comprarle los derechos, pero Nicolás Sarquis fue el más persistente: ya en 1970 trabajó en una adaptación con Augusto Roa Bastos, Daniel Moyano y Haroldo Conti, para cuya concreción consiguió un financista mendocino, Carlos Moreno, anunciando el comienzo del rodaje para enero 1971 en el Paraguay con un actor europeo en el protagónico, proyecto que no cuajó. Sarquis volvió a la carga tras su exilio, hacia 1980, cuando escribió con Roa Bastos y Raúl Beceyro otra adaptación, ésta “definitiva”, según declaraciones suyas, planificada en coproducción con el español Luis Revengas, con rodaje en la Argentina, Paraguay y España, actuación prevista de José Sacristán (Zama), Fernando Fernán Gómez (gobernador), Amelia Bence, Alfredo Alcón, Lito Cruz, Franklin Caicedo y Federico Luppi y música ofrecida a Paco de Lucía.


   Con otro elenco consiguió, por fin, comenzar el rodaje en julio 1984. Sarquis atribuyó a un grupo de actores paraguayos y al protagonista español Mario Pardo (en Heraldo del Cine del 5.10.1984) la interrupción del rodaje, pero la propia trayectoria del director, anterior y posterior, salpicada de trampas, tornan cuando menos sospechosas esas afirmaciones de santa inocencia. La también española Charo López agregó leña al fuego al revelar que Sarquis había pretendido abusar sexualmente de ella en estado de embriaguez (de él). Aunque hubo un intento de retomar el rodaje con Víctor Laplace, nunca fue terminado. Sin embargo, la novela de Di Benedetto consiguió ser grabada y terminada tan sólo treinta años más tarde, cuando la directora Lucrecia Martel obtuvo financiación y elenco internacionales y concretó su rodaje en 2015, aunque por razones no del todo explicitadas su lanzamiento comercial se registró tan sólo hacia finales de 2017. Ese lanzamiento coincidió con la primera edición en idioma inglés de la novela original, con una crítica ditirámbica del diario The New York Times, escrita por nadie menos que J. M. Coetzee, y con la publicación de un diario de rodaje, acontecimientos todos estos que motivaron una crónica en La Nación de la que más abajo se reproducen algunos fragmentos que dan una idea de la trascendencia de la novela que el chanta de Nicolás no consiguió filmar. Sin embargo, su permanente fracaso es de algún modo disculpado y disimulado por observadores posteriores que, evidentemente, no lo conocieron y sólo se quedaron con la impresión de que “era amigo de Saer y de Di Benedetto”, lo cual es cierto pero no disculpa sus errores, su imprevisión, su irresponsabilidad y sus permanentes excesos alcohólicos: el talento y la capacidad no son transferibles.

Antonio Di Benedetto

   La partitura musical le había sido encomendada a José Luis Castiñeira de Dios, pero no alcanzó a componerla. Algunas de las imágenes obtenidas en 1984 fueron incorporadas a un (apenas) largometraje titulado La película infinita (Leandro Listorti, 2017).

SIC     Nicolás Sarquis me vio en el ciclo de TVE Galas de Teatro que, aquí, difunde Canal 11, y le encarga a Antonio Di Benedetto, autor de la novela Zama, que estaba radicado en Madrid, que me localice y hable conmigo. De esas conversaciones surge que Di Benedetto y Sarquis cambian al Diego de Zama, gordo original, por un “Zama” flaco, como yo, que le va muy bien, ya que es un antihéroe. [Mario Pardo en Heraldo del Cine, 22.6.1984].

   Escribimos una sinopsis de treinta páginas cuando Nicolás estuvo en París. Además creo haberle sugerido la idea de hacer Zama, creo estar en el origen de esa idea. [Juan José Saer, en conversación con Raúl Beceyro, 9.12.1986].

El Turco Sarquis

   Quizá como espejo de su creación, Zama, el título de la novela que honra a una criatura que espera su reconocimiento, Antonio Di Benedetto demoró en conseguir el lugar que merece en la literatura mundial. “Tenía que prepararme para sobresalir en Buenos Aires. Perú seguía en las líneas de mis aspiraciones; lo más codiciado, como culminación, España”, sintetiza el protagonista de este relato ambientado en 1790, en unas coordenadas inexactas a orillas del Paraguay. [...] Don Diego de Zama, lejos de su familia, enquistado en un limbo previo a los movimientos independentistas, revisa con nostalgia sus sueños truncos mientras aguarda una carta del virrey que nunca llega. En ella, confía, encontrará el pasaporte a su realización profesional, materializado en un traslado al epicentro de esa colonia, en Buenos Aires. J. M. Coetzee publicó en The New York Times una extensa reseña titulada “Un gran autor que debemos conocer”, donde elogia al autor argentino y recorre la herencia e influencia del autor de Zama con Kafka y Borges. Con los ecos de la reseña del Premio Nobel sudafricano todavía en el aire, el 23 de enero The New Yorker también se ocupó de Zama, que calificó como “obra maestra”, y comparó a Di Benedetto con Dostievsky. Zama es una novela sobre la tortura de la espera, construida con una prosa que fluye, que recorre sin pudor los pensamientos en primera persona de un criollo cuya ambición no resulta absurda. Lo absurdo es el silencio, la soledad, la precariedad de su vida que en un momento determinado dará un vuelco y del estatismo se sumergirá a gran velocidad en un periplo furioso y en espiral. Zama es considerada una novela existencialista. El mismo Coetzee explica este argumento: “La falta de curiosidad y la actitud amoral hacia sus propios impulsos violentos condujeron a algunos de sus primeros lectores a compararlo al Mersault de Albert Camus, en El extranjero”. [...] Si bien Di Benedetto nunca fue un desconocido para las letras hispanas, y autores de la talla de Juan José Saer o Roberto Bolaño (el chileno le dedica un cuento, “Sensini”) ponderaron su prosa, la recompensa por su creación literaria demoró en arribar a su puerta. Con Zama ocurre un caso similar al de Stoner, de John Williams, también protagonizada por un “hombre pequeño”, aunque no tanto, en apariencia gris, pero lleno de matices. Ambas obras llevan el apellido del antihéroe, y ambos autores diseñan criaturas con miserias, incoherencias y frustraciones, plagados de preguntas, más cercanos a los propios planteos de un lector que a la sagacidad y certeza de los detectives. Quizá allí, en sus errores y miedos resida la novedad y el atractivo de Zama. [Laura Ventura en La Nación, domingo 19.2.2017, sección Cultura: las bastardillas y su ausencia pertenecen exclusivamente al texto original, que denota otra ausencia, la de un corrector, ese oficio extinguido].

Zama
Argentina, 1984
35mm / EastmanColor

EQ     CP: Nicolás Sarquis Producciones SRL – Nazur Producciones SRL. P: Nicolás Sarquis. PA: Rolando Nazur. D: Nicolás Sarquis. AD: Gilberto Sierra. AYD: Esteban Lozano (h). PZ: Jorge Ismael Gil. MERD: Giorgio Peretti Pereyra. G: Nicolás Sarquis y Raúl Beceyro, con la colaboración de Juan José Saer y Luis Príamo, sobre la novela de Antonio Di Benedetto. DA: Juan Pablo Renzi. PUB: Matu O’Connor. LOC: Paraguay (Asunción, Lugue Yaguarón, Itaguá, Caazapá). FR: iniciado el 23.7.1984, interrumpido tras la jornada del 13.8.1984.

I&P     Mario Pardo (capitán Diego de Zama), Charo López, Lito Cruz (Ventura Prieto), Cipe Lincovsky (la maga), Juan Manuel Tenuta (gobernador), Edda Bustamante, Omar Fanuchi, Isabel Spagnuolo. 

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