PERFILES
Ulyses Petit de Murat
“–Dime, ¿eres un verdadero escritor?–Depende de lo que entiendas por verdadero.–Pues mira, ¿hay alguien que compre lo que escribes?”.Truman Capote, Breakfast at Tiffany’s (1950).
Su nombre real era Ulises Raúl Petit de Murat Regúnaga
(Buenos Aires, 28.1.1907 / 19.8.1983), pero a lo largo de su extensa y abundante carrera fue indistintamente
acreditado “Ulises” o, con preferencia, “Ulyses”, con un pico de desvarío en El Diablo metió la pata, donde figura
como “Ulyses”, como “Ulises” y una tercera vez sólo con sus apellidos. Con
cualquier denominación, fue un hombre cultísimo, gran charlador, conceptuado
como una persona de bien, siempre de buen humor, muy querido por amigos y
colegas. Sus primeros textos fueron acogidos hacia
1926 en las páginas de la revista Martín
Fierro, y desde 1929 comenzó, cada vez que podía, a publicar libros de
poesía, su primer interés. También escribía para suplementos literarios de los
diarios porteños mientras se ganaba el sustento traduciendo piezas teatrales y
ejerciendo la crítica cinematográfica.
Fue precisamente gracias a este último métier que llamó la atención de la gente de cine, debutando con el pie derecho, nada menos que con una de las escasas obras maestras del cine local: “La noche del estreno de Prisioneros de la tierra, Mario Soffici y yo nos paseábamos por el vestíbulo del cine, cuando Mario empezó a enumerar las muertes que había en la película. Me miró fijo, con cara de inquisidor, y me preguntó: «Y si después de la tercera muerte la gente se ríe, ¿quién la para al llegar a la vigesimoquinta?»” (Clarín, suplemento Cultura y Nación, 20.5.1976). Petit de Murat fue un escritor “profesional” en todos los sentidos del término. Así, en una carrera que abarca 40 años y 76 films, supo trabajar para directores importantes como Soffici, Demare, Chenal, Fregonese, Galindo, Gavaldón, Tinayre y Torre Nilsson y para un largo etcétera que incluye nombres de variado pelaje. Entre aquel primer título y el último (El Diablo metió la pata) intervino en algunos otros que son considerados clásicos, como La guerra gaucha, Pampa bárbara y Donde mueren las palabras; ideó asuntos originales, los mejores de ellos en dupla con Homero Manzi; adaptó historias ajenas y, en fin, fue lo suficientemente ecléctico como para suscribir guiones tan diversos (en ambición y contenido) como, por un lado, los de El extraño caso del hombre y la bestia, El túnel y Martín Fierro y, por el otro, los de Los líos de Barba Azul, El tesoro de Chucho el Roto y Maternidad sin hombres.
Radical de pura cepa, sus relaciones con el primer gobierno peronista pasaron de tibias (fue uno de los firmantes, en octubre 1951, de la célebre adhesión a la reelección del Presidente) a ríspidas, tras caer en desgracia con el gobierno, que primero lo prohibió (Sala de Guardia, El túnel y El conde de Montecristo debieron omitir su nombre en los créditos) y de inmediato lo obligó al exilio en México, donde para subsistir resignó dignidad artística. Así, desde finales de junio 1952 vivió exiliado en aquel país, “donde realicé mi etapa luctuosa de treinta y ocho películas”, como se sinceró alguna vez (Reportaje al cine argentino, pág. 171): “No tuve inconveniente, dada mi condición de refugiado, de ser recibido por el Sindicato de Escritores, que me brindó una cordial acogida”, declaró a La Razón el 4.12.1955, un día después de su regreso en un vuelo especial que partió de México e hizo escala en Panamá, donde se sumó otro exiliado, Francisco Petrone.
A su regreso a la Argentina ya nada sería lo
mismo, por lo que no vaciló en escribir guiones de films desechables como los
que hizo para mayor gloria de Sandrini, Raphael, el general José de San Martín,
Ceferino Namuncurá, Palito Ortega y Andrea del Boca en una especie de descenso
a los abismos del cine comercial. Sin embargo, aún en lo bastardo del material
básico, tanto en los diálogos cuanto en la creación de situaciones
dramáticamente sólidas es notoria su capacidad así como su habilidad. Además de
Manzi, sus colaboradores más asiduos resultaron Tulio
Demicheli, Samuel Eichelbaum y César Tiempo.
También era un buen humorista, como lo revelan algunas de sus declaraciones. “Luego, tuve otro fracaso con [Conrado] Nalé Roxlo: lo llevé también para hacer una película, en Pampa Film, Corazón de turco. Ya hechos los escenarios y todo, me dijo Demare que el asunto no marchaba. Entonces, yo lo escribí en cuatro días, pero no lo firmé; en esa época tenía muchos prejuicios, tantos, que Demare me tenía que llevar la plata a la Confitería El Aguila” (Reportaje al cine argentino, pág. 176); “Cuando Homero Manzi y yo nos pusimos a estructurar la versión cinematográfica de Todo un hombre, de Unamuno, nos estorbaba que el protagonista, símbolo de lo absoluto, se abriera las venas sobre el cadáver de su mujer: la imagen resultaba excesiva para la pantalla. Resolvimos que Alejandro, llevando a Julia en sus brazos, se internara en un río hasta desaparecer, sin importarnos que no hubiera ningún río en la obra de Unamuno” (La Nación, 24.2.1980).
Supo ser
empresario, como socio de Alfar Sociedad Cinematográfica con Narciso
Machinandiarena, Julio Ferrando y Emilio Zolezzi, que produjo un solo título (La gran tentación) cuyo fracaso en las taquillas fue estrepitoso. Reincidió
en compañía de Demicheli y Enrique Faustín en
Producciones Horizonte SRL (Sala de
Guardia y El cura Lorenzo) y, el
último intento, la Sociedad Argentina de Filmaciones y Operaciones SCA (SADFO),
cuyos otros socios eran el productor y director mexicano Sergio Kogan, Carlos
Véspoli y Alfonso S. Berger, que con financiación de la Columbia Pictures
estadounidense concretó cuatro títulos, Rata
de puerto, El Demonio en la sangre,
El octavo Infierno y El desastrólogo. De todo este grupo de
films, Petit intervino personalmente en dos, La gran tentación y Sala de
Guardia.
En el DF
publicó un ensayo, tradujo piezas teatrales y fue argumentista y/o guionista de numerosos films en los que supo coincidir
con sus connacionales Libertad Lamarque, Marga López, Petrone, Rosita Quintana,
Susana Canales, Demicheli, Charito Granados y Julio Porter, período al que
pertenece el guión de El dinero de Dios,
un encargo que no llegó a ser producido en aquel país y que al volver vendió a
los Mentasti.
“La era del menosprecio mostró la ilimitada cursilería y mal gusto de los dictadores en materia artística. Yo creo que hubiera sido un hecho justo, de pronto, prohibir por mal escrito mi film Suburbio, dirigido por León Klimovsky con tanto amor y veracidad. Pero le hicieron modificaciones ridículas. Yo había convencido a Fanny Navarro de que hiciera un personaje popular, orillero como cuadra a su físico. Pero ella se puso a meditar: ¿Por qué no lucir trajes, cuando una los tiene? Ese pensamiento dio amplios resultados. Cortaron la película para mostrarla cuidadosamente envasada a la Navarro en varios modelos franceses. Les importó un rábano que eso de Christián Dior y las «villas miserias» se complementaran tan bien como un monóculo en el ojo de un guapo de los Mataderos. Así arruinaron un esfuerzo, la penetración en un ambiente que habíamos logrado gracias al auxilio de Juan Carlos Castagnino, el gran pintor de las orillas de Buenos Aires. La gente me dio mucha alegría silbando la película cuando se mostraban los modelitos y algunas casitas hechas por el gobierno”, se desquitó en uno de sus artículos para Clarín (17.1.1959), titulados “Veinte años de cine argentino”.
A diferencia de Abel Santa Cruz, convocado
desde el inicio, Petit y sus colegas del cine Emilio Villalba Welsh y Sixto
Pondal Ríos accedieron tarde a la TV, y lo hicieron en 1961, año de expansión
de ese medio, año en que los diarios llenaban sus páginas con publicidad de
venta de televisores y por ello ofrecían a sus lectores secciones fijas con las
novedades de programas y sus figuras: es que para 1961 ya estaban en el aire
las tres emisoras privadas (9, 13 y 11, inauguradas en ese orden) que se sumaron
al pionero y estatal Canal 7. Petit fue contratado por el 9 para escribir un
ciclo de programas seriados relativos a biografías de personajes famosos. Para
el Canal 11 condujo el ciclo Policía en
acción, en el que uno de los panelistas fijos era “Paco” Urondo.
Una
absoluta rareza en su filmografía la configura un título invisible, Adiós New York, adiós, de la Puerto Rico
Films Production Inc., empresa de Damián Rosa (1933-1994), uno de los más
entusiastas y activos productores de un país que carece de industria
cinematográfica: Rosa, que también lo dirigió, trabajaba en estrecha
colaboración con los mexicanos, y conoció a Petit en los 50, encargándole ese
argumento, que tardó muchos años en concretar. El film no está disponible por
ningún medio: más aún, ni siquiera es mencionado en la Breve historia del cine puertorriqueño (1984) de Kino García, pero
que existió, existió.
Petit fue dos veces miembro del jurado oficial del Festival marplatense, en 1959 como su presidente y en 1966 como un miembro raso, pero en su edición 23ª (1960) integró el jurado del Festival de Cannes, siendo el primer argentino en ser invitado a conformarlo, y eso sí es importante: ese jury, que presidió Georges Simenon y que, entre otros, integraron Simone Renant, Marc Allégret, Diego Fabbri, Grigori Kozíntsev y Henry Miller, famosamente no se puso de acuerdo entre otorgar la Palma de Oro al sueco Jungfrukällan (La fuente de la docella, Bergman), al mexicano La joven (idem, Buñuel) o el ítalofrancés La dolce vita (idem, Fellini), logrando unanimidad sólo con este último.
Alguien escribió para Wikipedia que “En
1980, era el guionista vivo con más guiones filmados en el mundo”, afirmación
temeraria, si las hay: sólo entre sus colegas argentinos le ganan por lejos
José María Fernández Unsain (133), Alfredo Ruanova (127), Julio Porter (88) y
Abel Santa Cruz (87). Por su parte, Roberto Alifano estimó en la internet que escribió “más de sesenta
guiones para cine”, y, ya en un delirio muy poco serio, Perla Sayas de Lima
arriesgó “más de cien películas filmadas” en su Diccionario de Autores teatrales argentinos. En concreto, y
atendiendo a la filmografía que sigue –ordenada según fechas de rodaje–, su
nombre aparece (o no) en 76 films, de los cuales 36 son argumentos originales y
los restantes adaptaciones de textos ajenos y otros para los que hizo aportes
diversos.
Filmografía: Prisioneros
de la tierra (Mario Soffici,
1939: G y DIAL, sobre personajes y hechos de los
cuentos Una bofetada, Un peón y Los destiladores de naranjas de Horacio Quiroga), Corazón
de turco (Lucas Demare, 1940:
arreglos adicionales no acreditados al guión de Hernán de Castro), Con el dedo en el gatillo (Moglia Barth,
1940: ARGM y DIAL), Fortín alto
(Moglia Barth, 1941: ARGM y G), El camino
de las llamas (Soffici, 1941: G, sobre la novela de
Hugo Wast), Ponchos azules (Moglia Barth, 1942: G, sobre argumento de
Córdova Iturburu), El viejo hucha (Demare, 1942: G, sobre la pieza teatral de
Camilo Darthés y Carlos Damel), La guerra gaucha (Demare, 1942: G, sobre
el libro de relatos de Leopoldo Lugones), Todo un hombre (Pierre Chenal, 1943: G, sobre
la novela Nada menos que todo un hombre,
de Miguel de Unamuno), Su mejor alumno (Demare, 1943: G, sobre el libro Vida de Dominguito, de Domingo Faustino
Sarmiento), Rosa de América (Alberto de Zavalía, 1944: ARGM y G), Pampa
bárbara (Demare y Hugo Fregonese, 1944-1945: ARGM y G), Donde mueren las palabras (Fregonese,
1945-1946: ARGM, G y poema sobre el que se basa el ballet Resurrección,
de Margarita Wallmann), Nunca te diré adiós… (Demare, 1946: ARGM y G), Tierra del Fuego –Sinfonía bárbara– (Soffici, 1948: ARGM y G), La gran tentación (Ernesto Arancibia, 1948: G, sobre la
novela The mill on the Floss de
George Eliot), Lejos del cielo (Catrano Catrani, 1949: G, sobre la novela de
Guillermo Pietra Serralta y Francisco Diumenjo), Arrabalera (Tulio Demicheli, 1949-1950: G, sobre la
pieza teatral Un tal Servando Gómez
de Samuel Eichelbaum), Suburbio
(León Klimovsky, 1950: ARGM y G), El
extraño caso del hombre y la bestia (Soffici, 1950: G, sobre la
novela The strange case of dr. Jekyll and
mr. Hyde de Robert Louis Stevenson), La
comedia inmortal (Catrani, 1950: ARGM y G), Vivir un instante (Demicheli, 1950: ARGM y G), La calle junto a la luna (Román Viñoly Barreto, 1950: ARGM y G), La orquídea (Arancibia, 1951: G, sobre
la pieza teatral L’orchidea de Sem
Benelli), Sala de Guardia (Demicheli,
1951: G NA, sobre argumento de Roberto Gil), El pendiente (Klimovsky, 1951: G, sobre el cuento The death stone
de William Irish), El
túnel (Klimovsky, 1951: G NA, sobre la novela
de Ernesto Sabato), Un guapo del 900
(Demare, 1952: G, sobre la pieza teatral de Samuel Eichelbaum; film de rodaje
inconcluso) y El conde de Montecristo
(Klimovsky, A/MX, 1952: G NA, sobre la novela Le comte de Monte-Cristo de Alexandre Dumas) – En México: Nunca es tarde para amar (Tito Davison,
1952: ARGM), Reto a la vida (Julio Bracho, 1953: ARGM), Mulata
(Gilberto Martínez Solares, 1953: ARGM), La duda (idem, Alejandro
Galindo, 1953: ARGM), La entrega (idem, Julián Soler, 1954: G, sobre la
novela Nada menos que todo un hombre
de Unamuno), Prisionera del pasado (idem, Davison, 1954: ARGM, sobre
idea ajena), El Barba Azul (Martínez Solares, 1954: ARGM), Para
siempre amor mío / Para siempre (Para siempre amor mío, Davison,
MX/E, 1954: ARGM, sobre idea ajena) y Cara de ángel (Miguel Morayta, 1955:
ARGM y G) – En la Argentina: Amor prohibido
(Luis César Amadori, 1955: G, sobre la novela Ana Karenina de León Tólstoi, escrito antes de su partida a México)
– En
México: Historia de un amor (Dímelo al
oído, Roberto Gavaldón, 1955: ARGM), Sublime melodía (Demicheli,
1955: COLG NA), Esposas infieles (José Díaz Morales, 1955: ARGM y G), La
dulce enemiga (idem, Davison, 1956: G, sobre una pieza teatral de
André-Paul Antoine), Juventud desenfrenada (Díaz Morales, 1956: ARGM y
G), Manicomio (Díaz Morales, 1957: ARGM y G), Cabaret trágico
(Alfonso Corona Blake, 1957: G), La rebelión de los adolescentes (Díaz
Morales, 1957: ARGM y G), El que con niños se acuesta... (Rogelio A.
González, 1957: G), Misterios de la magia negra (Miguel M. Delgado, 1957:
ARGM y G), Casadas en apuros (Díaz
Morales, 1958: COLG NA, film mejor conocido como Matrimonios juveniles),
Mundo, Demonio y carne (Díaz Morales, 1958: ARGM), Mi niño, mi
caballo y yo (Delgado, 1958: ARGM y G), La última lucha (Soler, 1958:
ARGM y G), Mujeres de fuego / A mulher de fogo (Davison, MX/BR, 1958: G,
sobre novela de José Mauro de Vasconcelos) y El tesoro de Chucho el Roto
(Martínez Solares, 1959: ARGM y G) – En la Argentina: El
dinero de Dios (Viñoly Barreto, 1959: ARGM y G), El romance de un gaucho (Rubén W.
Cavallotti, 1960: G, sobre la novela de Benito Lynch), El perseguidor (Osías Wilenski, 1962: G, sobre el cuento de Julio
Cortázar), Extraña ternura (Daniel
Tinayre, 1963-1964: letrista de las canciones Graciela oscura, Tu locura,
Hombre misterioso y Todo te lo di), Esquiú (Ralph Pappier, 1964: “arreglos especiales” al guión de
Carlos Pérez Cánepa) y Borges (Luis
Angel Bellaba, 1964, corto: ASE) – En España: Pampa salvaje (Fregonese, E/A, 1965: ARGM, nueva versión de su guión
para Pampa bárbara) – En la
Argentina: Al Diablo con este
cura…!!! (Carlos Rinaldi, 1966-1967: ARGM y G), Digan lo que digan (Mario Camus, A/E, 1967: “arreglos especiales” NA
al guión de los españoles Antonio Gala y Miguel Rubio), El derecho a la felicidad (Rinaldi, 1967-1968: G, sobre la pieza
teatral Cuatro paredes y un techo de
Renée Lew y Carlos De Marzi), Martín
Fierro (Leopoldo Torre Nilsson, 1968: ADAPT, sobre los poemas El gaucho Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro de José
Hernández), Maternidad sin hombres
(Rinaldi, 1968: ARGM y G), Kuma-Ching
(Tinayre, 1968: letrista de las canciones La
niña ahogada, Hombre misterioso y
Dame tu cielo), El Santo de la Espada (Torre Nilsson, 1969: ADAPT y G, sobre la
novela de Ricardo Rojas), Güemes –La
tierra en armas– (Torre Nilsson, 1971: G, sobre la pieza teatral La tierra en armas de Juan Carlos
Dávalos y Ramón Serrano), Mi hijo
Ceferino Namuncurá (Jorge Mobaied, 1971: ARGM y G) – En Puerto Rico: Adiós New York, adiós (Damián Rosa,
1972: ARGM y G) – En la Argentina: Me gusta
esa chica (Enrique Carreras, 1972: G, sobre la pieza teatral Tan alegre... tan extraño... de Alfonso Paso), Andrea
(Rinaldi, 1973: ARGM, G y letrista de la canción Mi Santa Cruz), Proceso a la infamia
(Alejandro Doria, 1974: G, sobre argumento de José Dominianni), Las procesadas (Carreras, 1974: G, sobre argumento de Dominianni), No hay que aflojarle a la
vida (Carreras, 1975: G, sobre argumento de Salvador Valverde Calvo) y El Diablo metió la pata
(Rinaldi, 1979: ARGM, G y letrista de la Canción
del buen lugar).
Publicaciones: Conmemoraciones
(1929), Rostros (1931), Las islas (1935), Marea de lágrimas (1937), Aprendizaje
de la soledad (1943), Las manos
separadas (1950) y Ultimo lugar
(1964), todos ellos libros de poemas / El
balcón hacia la muerte (1942, novela), Su
mejor alumno (1944, guión del film) / El
guión cinematográfico: técnica e historia (MX, 1954) y Este cine argentino (1959), ambos ensayos / Pampa bárbara (1975, guión del film) / Genio y figura de Benito Lynch (1968), Carta abierta a los jóvenes del año 2000 (1970), La noche de mi ciudad (1979), Borges Buenos Aires (1980), Sixto Pondal Ríos (1981), Amargo esplendor (1982) y Samuel Eichelbaum (1986), ensayos.
Actividad teatral: traductor con Jorge Luis Borges de Where the cross is made de O’Neill (Donde
está marcada la cruz, 11.10.1942,
auditorium de la Casa del Teatro –futuro Regina–) / autor
con Manzi de La novia de arena (7.3.1945, Odeón) / autor con Eichelbaum de Un patricio del 80 (1949, inédita) /
autor de Estampas de la tierra purpúrea,
sobre “la obra inmortal” de Guillermo Enrique Hudson (17.12.1966, Instituto de
Arte Moderno en el Jardín Botánico) /
autor con Demicheli de Espejo para
la santa (9.11.1971, Club Enrique
García Velloso) / autor de Yrigoyen (1973, inédita).
Actividad en la radiofonía (no exhaustiva): Aquel Buenos Aires, viñetas, con Santiago
Gómez Cou (desde junio 1961, LS5 Excelsior).
Actividad en la TV: libretista de los ciclos
biográficos semanales del Canal 9 protagonizados en 1961 por Alfredo Alcón: Yvar Kreuder, el rey de los fósforos (desde
el 13.6), La vida de John Barrymore (desde
el 15.8) y Mayerling (desde el 10.10)
/ La novia de arena, unitario
adaptado de su pieza teatral con Manzi (4.9.1961, Canal 7) / conductor del
ciclo semanal Policía en acción
(desde el 10.3.1962, Canal 11) / Un espejo para la santa, unitario adaptado de su pieza teatral con
Demicheli Espejo para la santa (1970, Canal 7, para el ciclo Gran
teatro universal) / Un balcón hacia la muerte, unitario adaptado de
su novela (1971, Canal 7, para el ciclo Las grandes novelas).
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